Historia de Mexico

Reforma Integral de la Educacion Basica

México
México no se vende

 

 

 

 

Calendario 2013-2014

 

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ACUERDO 592

Introducción

L a reforma Integral de la Educación Básica (rIEB) presenta áreas de oportunidad que es importante identificar y aprovechar, para dar sentido a los esfuer-zos acumulados y encauzar positivamente el ánimo de cambio y de mejora continua con el que convergen en la educación las maestras y los maestros, las madres y los padres de familia, las y los estudiantes, y una comunidad académica y social realmente interesada en la Educación Básica.
Con el propósito de consolidar una ruta propia y pertinente para reformar la Edu-cación Básica de nuestro país, durante la presente administración federal se ha de-sarrollado una política pública orientada a elevar la calidad educativa, que favorece la articulación en el diseño y desarrollo del currículo para la formación de los alumnos de preescolar, primaria y secundaria; coloca en el centro del acto educativo al alumno, el logro de los aprendizajes, los Estándares Curriculares establecidos por periodos esco-lares, y favorece el desarrollo de competencias que le permitirán alcanzar el perfil de egreso de la Educación Básica.
La RIEB culmina un ciclo de reformas curriculares en cada uno de los tres niveles que integran la Educación Básica, que se inició en 2004 con la reforma de Educación Preescolar, continuó en 2006 con la de Educación Secundaria y en 2009 con la de Educación Primaria, y consolida este proceso aportando una propuesta formativa per-tinente, significativa, congruente, orientada al desarrollo de competencias y centrada en el aprendizaje de las y los estudiantes.

La reforma de la Educación Secundaria se sustenta en numerosas acciones, en-tre ellas: consultas con diversos actores, publicación de materiales, foros, encuentros, talleres, reuniones nacionales, y seguimiento a las escuelas; se inició en el ciclo escolar 2004-2005, con la etapa de prueba en aula en 127 escuelas secundarias, de las cuales se obtuvieron opiniones y sugerencias que permitieron fortalecer los programas.
La consolidación de la  reforma en Educación Secundaria ha planteado grandes
desafíos a los docentes y al personal directivo. El avance en este proceso de cambio  y tomando en cuenta las opiniones y sugerencias del personal docente y directivo, de-rivadas de su experiencia al aplicar los programas de estudio 2006– requirió introducir modificaciones específicas para contar hoy día con un currículo actualizado, congruente, relevante, pertinente y articulado en relación con los niveles que le anteceden (preescolar y primaria), sin alterar sus postulados y características esenciales; en este sentido, al proceso se le da continuidad.
La acción de los docentes es un factor clave, porque son quienes generan ambien-tes propicios para el aprendizaje, plantean situaciones didácticas y buscan motivos diversos para despertar el interés de los alumnos e involucrarlos en actividades que les permitan avanzar en el desarrollo de sus competencias.
La RIEB reconoce, como punto de partida, una proyección de lo que es el país hacia lo que queremos que sea, mediante el esfuerzo educativo, y asume que la Educación Básica sienta las bases de lo que los mexicanos buscamos entregar a nuestros hijos: no cualquier México, sino el mejor posible.
La Secretaría de Educación Pública valora la participación de docentes, directivos, asesores técnico-pedagógicos, madres y padres de familia, y toda la sociedad, en el desarrollo del proceso educativo, por lo que les invita a ponderar y respaldar los apor-tes de los Programas de estudio 2011 de Educación Secundaria en el desarrollo de las niñas, los niños y los adolescentes de nuestro país.

Propósitos del estudio de la Historia para la educacion básica
Con el estudio de la Historia en la Educación Básica se pretende que los alumnos:
•     Desarrollen nociones espaciales y temporales para la comprensión de los principa-les hechos y procesos históricos del país y el mundo.
•     Desarrollen habilidades para el manejo de información histórica para conocer y explicar hechos y procesos históricos.
•     reconozcan que son parte de la historia, con identidad nacional y parte del mundo, para valorar y cuidar el patrimonio natural y cultural.
•     Participen de manera informada, crítica y democrática en la solución de problemas de la sociedad en que viven.

Propósitos del estudio de la Historia para la educación secundaria
Con el estudio de la Historia en la educación secundaria se pretende que los
alumnos:

•     reconozcan relaciones de cambio, multicausalidad, simultaneidad y pasado-pre-sente-futuro, para explicar temporal y espacialmente los principales hechos y pro-cesos de la historia de México y la mundial.
•     Analicen e interpreten de manera crítica fuentes de información histórica para ex-presar sus conocimientos del pasado y comprender la sociedad en un periodo determinado.
•     reconozcan a las sociedades y a sí mismos como parte de la historia, y adquieran un sentido de identidad nacional y como ciudadanos del mundo para respetar y cuidar el patrimonio natural y cultural.
•     Propongan y participen de manera informada en acciones para favorecer una con-vivencia democrática y contribuir a la solución de problemas sociales.
El conocimiento histórico actual es heredero de una larga reflexión sobre el senti-do y el valor formativo que tiene para los alumnos el análisis de la sociedad. Por esta razón, la complejidad del mundo actual, resultado del continuo y acelerado proceso de transformación de las sociedades, plantea a la Educación Básica el reto de brindar a los alumnos los elementos que necesitan para actuar como personas reflexivas y com-prometidas con su comunidad y con la sociedad.
Los propósitos enunciados permiten conocer cómo avanzan los alumnos en el
desarrollo de las nociones de tiempo y espacio históricos; en el manejo de la informa-ción de los sucesos y procesos del pasado que han conformado a las sociedades ac-tuales con un sentido crítico y reflexivo, en el reconocimiento de valores universales, la diversidad cultural y el fortalecimiento de su identidad, en valorar el patrimonio natural y cultural e identificar y establecer compromisos con la sociedad que les ha tocado vivir.

Enfoque didáctico

Hablar de una historia formativa implica evitar privilegiar la memorización de nom-bres y fechas, para dar prioridad a la comprensión temporal y espacial de sucesos y procesos. Se debe trabajar para que los alumnos analicen el pasado para encon-trar respuestas a su presente y entender cómo las sociedades actúan ante distintas circunstancias, y a considerar que los conocimientos históricos no son una verdad absoluta y única, ya que al comparar diversas fuentes descubren que existen diferen-tes puntos de vista sobre un mismo acontecimiento.  también significa estudiar una historia total que tome en cuenta las relaciones entre economía, política, sociedad y cultura, con múltiples protagonistas que van desde la gente del pueblo hasta los grandes personajes.
Desde esta perspectiva, la historia contribuye a entender y analizar el presente,  planear el futuro y aproximar al alumno a la comprensión de la realidad y sentirse par-te de ella como sujeto histórico. La historia permite hacer del aprendizaje un proceso de construcción permanente, tanto personal como social, mediante el desarrollo y fortalecimiento de los valores para la convivencia democrática, la identidad nacional  y el legado histórico de la humanidad.
Es necesario que a lo largo de la Educación Básica la práctica docente brinde un
nuevo significado a la asignatura, con énfasis en el cómo, sin descuidar el qué enseñar, para sensibilizar al alumno en el conocimiento histórico, y propiciar el interés y el gusto por la historia.

Para el logro del enfoque es importante considerar el desarrollo del pensamiento histórico.

El desarrollo del pensamiento histórico   en los alumnos de educación básica

Pensar históricamente implica reconocer que todos los seres humanos dependemos unos de otros y que nuestro actuar presente y futuro está estrechamente relacionado con el pasado. Además, significa comprender el contexto en sus diferentes ámbitos –económico, político, social y cultural– en el que se han desarrollado las sociedades, tomando en cuenta que los seres humanos poseen experiencias de vida distintas, que les hacen tener perspectivas diferentes sobre los sucesos y procesos históricos y acerca de su futuro. Por tanto, el pensamiento histórico implica un largo proceso de
aprendizaje que propicia que los alumnos, durante la Educación Básica y de manera gradual, tomen conciencia del tiempo, de la importancia de la participación de varios actores sociales, y del espacio en que se producen los hechos y procesos históricos.
En ese sentido, es fundamental dar continuidad al trabajo realizado con las com-petencias de los campos formativos de preescolar para fortalecer aspectos como el tiempo personal, la secuencia cronológica y la noción de cambio referida a situaciones cotidianas.
En los primeros dos grados de educación primaria el desarrollo de la noción de
tiempo constituye el principio del que se parte para entender el acontecer de la huma-nidad; sin embargo, para los alumnos el manejo del tiempo puede resultar difícil para distinguir el orden temporal, la duración y la relación entre acontecimientos. Con el fin de apoyarlos, los programas hacen hincapié en la noción de cambio, porque a partir de ésta los alumnos empiezan a concebir y a medir el tiempo. En este sentido, la percep-ción del cambio y el uso de elementos e instrumentos relacionados con la medición del tiempo les permite tener referentes básicos para ordenar cronológicamente y valorar
algunos acontecimientos de su historia personal, familiar y del lugar donde viven. Ade-más, gradualmente aprenden que los objetos y los espacios que les rodean ofrecen información sobre la vida de las personas y su pasado.
En tercer grado los alumnos avanzan en el desarrollo de nociones y habilidades
para la ubicación espacial y la comprensión de sucesos y procesos históricos de su entidad; la interrelación que se da entre los seres humanos y su ambiente a través del tiempo; la generación de habilidades para el manejo de información histórica; el fomento de valores y actitudes para el respeto y cuidado del patrimonio cultural; y que se perciban como protagonistas de la historia, desarrollen su identidad nacional, y se formen con una conciencia responsable en su participación como miembros de una sociedad al establecer relaciones entre el pasado y el presente.
En cuarto y quinto grados se estudia la historia de México; los alumnos poseen al-gunas ideas de cómo fue el pasado de nuestro país y han desarrollado algunas nociones sobre el tiempo histórico y el manejo de las fuentes de información. Por ejemplo, al inicio del cuarto grado ya tienen idea de las unidades de medición y ordenamiento del tiem-po, como año, década y periodo, y el trabajo con a.C. y d.C.; ordenan secuencialmente acontecimientos u objetos que les son significativos; distinguen cambios y permanen-cias visibles de un periodo a otro, y establecen relaciones causales sencillas y tangibles entre acontecimientos, o entre los componentes naturales y la vida cotidiana. Asimismo, saben que los objetos, las imágenes o los relatos son fuentes que brindan información sobre cómo vivía la gente en el pasado. lgualmente, en estos grados los alumnos usan esos conocimientos y avanzan en el desarrollo de la noción de tiempo histórico, pues requieren un mayor grado de precisión para entender procesos históricos. Además pro-fundizan en los cambios y permanencias en la vida cotidiana y en el espacio geográfico, y logran distinguir más de una causa en los procesos de estudio.
En sexto grado se estudia la historia del mundo, por lo que el uso de a.C. y d.C.,
del cual los alumnos tienen referencias desde grados anteriores, les servirá para ubicar en el tiempo una cultura o acontecimiento y para compararlos con otros, ejercitando la simultaneidad. respecto a las nociones de cambio y permanencia, los alumnos re-flexionan acerca de las transformaciones y permanencias en las maneras de pensar y de organización social y política de las sociedades a lo largo del tiempo. En cuanto a la multicausalidad, relacionan distintos ámbitos sociales, económicos, políticos, cultura-les y geográficos para explicar la vida cotidiana de los diferentes pueblos.
Al término de la educación primaria, los alumnos habrán avanzado en el desarrollo del pensamiento histórico al tener un esquema mental de ordenamiento cronológico que les permite establecer relaciones de causa-efecto y simultaneidad. A lo largo de la secundaria, el trabajo con estas nociones tendrá que afianzarse, con la intención de que al finalizar la Educación Básica puedan contextualizar, comprender y explicar acontecimientos y procesos históricos, y valorar la participación de los distintos grupos
humanos en la historia.
Los adolescentes entre 12 y 16 años experimentan cambios importantes en sus
características físicas y en sus relaciones con los demás. Su desarrollo cognitivo, su capacidad de abstracción y uso del pensamiento formal deben impulsarse mediante múltiples y diversas experiencias de aprendizaje que los lleven a comprender cómo funciona el mundo social.
Al ser el tiempo histórico un concepto abstracto, los alumnos de secundaria tienen regularmente una percepción confusa de él. En ocasiones su reflexión sobre el mundo se caracteriza por la tendencia a considerar que sólo el presente tiene un significado real y a ignorar la complejidad de los antecedentes y la responsabilidad por las conse-cuencias. Muchas de sus aspiraciones son a corto plazo o efímeras, por lo que su idea de futuro es limitada. Si a ello se agrega que los medios de comunicación y los cam-bios acelerados de las sociedades de hoy refuerzan esa visión del presente, se podrá entender que los adolescentes tienen dificultades para relacionar el tiempo en sus tres dimensiones –pasado, presente y futuro– y para formular explicaciones complejas so-bre los sucesos y procesos históricos. En consecuencia, es común que vean el pasado como algo desligado del presente, y por tanto les resulte irrelevante.
Estas percepciones limitan el desarrollo de la conciencia social, la identidad y los valores culturales. La escuela secundaria cumple una función social al promover el desarrollo de la noción de tiempo histórico, requisito necesario para comprender el pasado y el presente, que es la base para desarrollar una conciencia histórica. La comprensión de la historia es una herramienta valiosa para desarrollar habilidades de análisis, de comprensión, y un pensamiento claro y ordenado. La clase de Historia debe convertirse en un ámbito que lleve a los alumnos a reflexionar sobre su realidad y acerca de sociedades distintas a la suya. Para que la historia les resulte significativa, es conveniente que el docente les proponga actividades en las cuales entren en juego su imaginación y creatividad.

El papel del docente
La enseñanza de la Historia demanda del docente el conocimiento del enfoque didác-tico, de los propósitos y los aprendizajes esperados, así como el dominio y manejo di-dáctico de los contenidos, por lo que es deseable que el curso y las clases se planeen con base en los siguientes elementos.
•     Privilegiar el análisis y la comprensión histórica, omitiendo la exposición exclusiva del docente, el dictado, la copia de textos y la memorización pasiva. Es necesario
despertar el interés de los alumnos mediante situaciones estimulantes que les ge-nere empatía por la vida cotidiana de los hombres y mujeres del pasado.
•     Implementar diversas estrategias que posibiliten a los alumnos desarrollar la habi-lidad de aprender a aprender.
•     Conocer las características, los intereses y las inquietudes de los alumnos para elegir las estrategias y los materiales didácticos acordes con su contexto sociocul-tural, privilegiando el aprendizaje.
•     recuperar las ideas previas de los alumnos para incidir en la afirmación, corrección o profundización de las mismas.

•     Despertar el interés de los alumnos por la historia mediante actividades de apren-dizaje lúdicas y significativas que representen retos o la solución de problemas.
•     Promover el desarrollo de actitudes y valores que fomenten la convivencia democrá-tica en el aula y la escuela mediante la práctica cotidiana de valores como solidari-dad, respeto, responsabilidad, diálogo y tolerancia, entre otros.
•     Considerar, en la planeación de actividades de aprendizaje, el tiempo destinado para el estudio de la Historia.
Es fundamental la realización del trabajo colegiado de los docentes del mismo
grado o de grados distintos, pues permite intercambiar experiencias exitosas y enri-quecer el uso de materiales, recursos y estrategias didácticas.
El papel del docente es de suma importancia para el desarrollo de los programas
de estudio. Por esta razón es necesario que domine los contenidos, la didáctica para la enseñanza de la Historia y el uso de los recursos de apoyo, con la finalidad de que facilite el aprendizaje de los alumnos de una manera creativa. Así, éstos movilizan sus conocimientos y habilidades, fortalecen los valores necesarios para la comprensión del pasado y tienen un mejor conocimiento del presente. Además, se asegura un pro-ceso de enseñanza y aprendizaje gradual para contribuir a que los alumnos puedan enfrentar situaciones de la vida cotidiana. En su práctica docente debe realizar una mediación didáctica que permita convertir el saber científico en saber enseñado, es decir, tendrá que reelaborar el conocimiento científico para convertirlo en un conoci-miento escolar.

Recursos didácticos
Es conveniente tener presente que el aprendizaje de la Historia debe llevar a los
alumnos a interesarse por el pasado, a comprender la multiplicidad de causas que tienen los acontecimientos, buscar explicaciones, fortalecer actitudes y valores, y a estimular una comunicación oral y escrita que les permita desarrollar un pensa-miento claro. Para que la clase de Historia resulte significativa, se requiere que el docente use una diversidad de recursos y estrategias didácticas que estimulen la imaginación y la creatividad de los alumnos; les permita situar los acontecimientos y procesos históricos, así como relacionar el tiempo en sus tres dimensiones: pasado, presente y futuro. Por ello, debe considerar que los avances tecnológicos y comu-nicativos influyen en el desarrollo cognitivo de sus alumnos y en su capacidad de abstracción, por lo que debe aprovechar su uso a lo largo de la Educación Básica, tomando en cuenta que en ella se deben cimentar los principios de la comprensión de las nociones básicas de la historia.

Entre los recursos que el docente puede emplear para ofrecer una variedad de
experiencias de aprendizaje se encuentran:
•     Líneas del tiempo y esquemas cronológicos. Son importantes para desarrollar la noción del tiempo histórico, ya que permiten visualizar gráficamente un periodo, establecer secuencias cronológicas o identificar relaciones pasado-presente, de multicausalidad o de simultaneidad entre distintos sucesos en el tiempo. Las líneas del tiempo, más que ayudar a que los alumnos memoricen fechas, les permiten contar con puntos de referencia general para hacer conexiones entre los aconteci-mientos que estudian. El uso de este recurso puede hacerse más complejo confor-me se avanza en la Educación Básica. Se sugiere que en cada salón de clases se coloque una línea del tiempo mural que día con día refuerce la construcción de un esquema de ordenamiento cronológico en los alumnos.
•     Objetos. Son réplicas u objetos del pasado que permiten a los alumnos acercarse a la historia de una forma más realista. Al tocarlos, representarlos, deducir cuál era su uso, indagar sobre el material con que fueron hechos o la relevancia que tenían, los alumnos pueden comprender las condiciones de vida y el avance tecnológico en diferentes periodos históricos.
•     Imágenes. Las pinturas, fotografías o recreaciones gráficas de otros tiempos son recursos fundamentales para que los alumnos comprendan la forma en que los ob-jetos, las personas y el ambiente cambian con el tiempo. La lectura y descripción de estos recursos ayuda a integrar una visión de la vida cotidiana y del espacio en distintas épocas.
•     Fuentes escritas. Es esencial que los alumnos lean y contrasten información histórica, como fragmentos de documentos oficiales, crónicas, biografías y obras literarias, entre otros, para que gradualmente vayan apropiándose de conceptos e interpretaciones históricas. Los acervos de las bibliotecas Escolar y de Aula cuentan con títulos para tra-bajar diversos temas de los programas de Historia; además, son un recurso importante para propiciar en los alumnos el interés por la investigación. Estos acervos también apoyan al docente y fomentan en los alumnos hábitos de lectura y habilidades para investigar. Con el fin de que los alumnos identifiquen las ideas principales sobre el de-sarrollo de un acontecimiento, es recomendable que se pregunten: ¿por qué? (remite
a la causalidad), ¿cuándo? (temporalidad), ¿cómo ocurrió? (causalidad), ¿dónde? (es-pacialidad), ¿quiénes participaron? (sujetos de la historia), ¿qué cambió de una época a otra? y ¿qué permanece? (relación pasado-presente, cambio y permanencia). Pero si se desea que valoren y evalúen la veracidad de la fuente deberán preguntarse: ¿quién escribió?, ¿a quién va dirigido?, ¿qué motivos tenía?
•     Fuentes orales. Los mitos, leyendas y tradiciones que se transmiten de generación en generación, ayudan a recuperar los testimonios (vivencias y experiencias) de diversos protagonistas mediante la entrevista. Estos materiales permiten ampliar el conocimiento histórico al proveer información que forma parte de la memoria colectiva que no se incluye en los textos impresos, recupera elementos de la pro-pia identidad y comprende la historia desde un enfoque intercultural, al valorar maneras de pensar de diversas personas y distintas culturas. El uso del testimonio es conveniente para obtener información familiar, comunitaria o de diversos temas del siglo XX y de la actualidad. En la recuperación de los testimonios es importante que el docente apoye a los alumnos en la elaboración de guiones y en el procesa-miento de la información.
•     Mapas. Este recurso contribuye al desarrollo de la noción de espacio, pues me-diante su lectura, interpretación y elaboración se obtiene y organiza la información histórica, se describen relaciones espaciales y se comprende por qué un suceso se produce en un lugar específico. también permite visualizar, de manera sintética, los cambios que se han dado en el espacio. El uso de los mapas actuales, com-plementado con la información que proporcionan los atlas históricos o croquis de épocas pasadas, representa un recurso importante porque facilita a los alumnos visualizar los escenarios de la historia. Al trabajar con mapas es importante que los alumnos se planteen preguntas como: ¿dónde ocurrió?, ¿qué características tenía?, ¿qué factores naturales o sociales influyeron para que sucediera ahí?
•     Gráficas y estadísticas. Son recursos que posibilitan trabajar con la noción de tiempo histórico mediante la observación de los cambios cuantitativos y cualita-tivos de distintos sucesos y procesos relacionados con la población o la economía de una sociedad, entre otros. tanto el docente como el alumno podrán aprovechar los avances tecnológicos para interpretarlas o elaborarlas.
•     Esquemas. Su uso en la enseñanza de la Historia resulta útil porque son represen-taciones gráficas que facilitan la comprensión o la expresión de ideas complejas; resaltan los acontecimientos y las relaciones de una época o proceso histórico; promueven la habilidad de sintetizar acontecimientos y procesos; además, sirven como referente de evaluación porque muestran el conocimiento de los alumnos sobre un tema o acontecimiento. Es conveniente que el docente tenga en cuenta la diversidad de esquemas que los alumnos pueden utilizar para clasificar y organizar  la información, como los mapas conceptuales y los cuadros comparativos, entre otros. Al presentar la información en esquemas, los alumnos van organizando y jerarquizando sus ideas, lo que les facilita explicar con mayor claridad un aconte-cimiento o proceso histórico.
•     Tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Constituyen una alterna-tiva para el conocimiento histórico y son herramientas que desarrollan habilidades relacionadas con el manejo de información. ofrecen una variedad de recursos para la clase de Historia, como videos, canales de tV especializados, paquetes computacionales, Internet, música e imágenes. Si la escuela cuenta con la infraestructura necesaria, el docente debe orientar a los alumnos para acceder a páginas web que contengan temas históricos.
•     Museos. Estos recintos acercan a los alumnos a objetos de otras épocas. La visita a estos lugares les permite observar y describir los objetos que les ayudan a conocer sus características, uso e importancia en el pasado y reconocer lo que está vigente, con el fin de que comprendan por qué forman parte del patrimonio cultural. El do-cente debe planear actividades de representación de los objetos e insistir en que no sólo copien cédulas de identificación, sino que los observen y disfruten de ellos al poder ser testigos del pasado y ampliar sus conocimientos sobre la época.
•     Sitios y monumentos históricos. Los sitios arqueológicos, conventos e iglesias, casas y edificios, plazas, fábricas, etc., albergan distintos vestigios de la activi-dad humana de otras épocas y culturas. todo espacio es factible de convertirse en un recurso para que los alumnos analicen la relación entre el ser humano y la naturaleza. La visualización de vestigios de otras épocas les permite comprender el pasado, y su aprovechamiento depende de cómo prepare el docente la visita, mediante actividades lúdicas y la motivación que les transmita al respecto. El estu-dio del entorno espacial y temporal contribuye a mantener una actitud de respeto y cuidado de las huellas del pasado y la cultura.

Competencias a desarrollar en el programa de Historia
En los programas de estudio de Historia se consideran los siguientes elementos, que se abordan con la profundidad necesaria en cada grado a partir del desarrollo cognitivo de los alumnos:
•     Una estructura organizada para el desarrollo de tres competencias: comprensión del tiempo y del espacio históricos, manejo de información histórica, y formación de una conciencia histórica para la convivencia.
•     El análisis de cuatro ámbitos: económico, político, social y cultural del periodo de estudio.
Con la finalidad de que los alumnos aprendan a pensar históricamente, este pro-grama promueve el desarrollo de tres competencias que guardan una estrecha relación entre sí y se movilizan con el trabajo didáctico de los contenidos.

ComPetencias a desarrollar en el Programa de historia

Comprensión del tiempo y del espacio históricos. Favorece que los alumnos apliquen sus conoci-mientos sobre el pasado y establezcan relaciones entre las acciones humanas, en un tiempo y un espacio determinados, para que comprendan el contexto en el cual ocurrió un acontecimiento o proceso histórico. Esta competencia implica el desarrollo de las nociones de tiempo y de espacio históricos, el desarrollo de habilidades para comprender, comparar y analizar hechos, así como reconocer el legado del pasado y contar con una actitud crítica sobre el presente y devenir de la humanidad.
Tiempo histórico. Es la concepción que se tiene del devenir del ser humano y permite entender cómo el pasado, presente y futuro de las sociedades están estrechamente relacionados con nuestra vida y el mundo que nos rodea. Esta noción se desarrolla durante la Educación Básica e implica apropiarse de convenciones para la medición del tiempo, el desarrollo de habilidades de pensamien-to que ayudan a establecer relaciones entre los hechos históricos y la construcción de un esquema de ordenamiento cronológico para dimensionar un suceso o proceso histórico a lo largo de la his-toria. De esta manera, los alumnos establecen relaciones de cambio-permanencia, multicausali-dad, simultaneidad y relación pasado-presente-futuro. En su desarrollo es importante considerar, de acuerdo con el grado escolar, estrategias didácticas donde el alumno:
•    Use las convenciones (semana, mes, año, década, siglo, a.C. y d.C.) para describir el paso del tiempo y los periodos históricos.
•    Ubique acontecimientos y procesos de la historia en el tiempo y establezca su secuencia, duración y simul-taneidad en un contexto general.
•    Identifique lo que se transformó con el tiempo, así como los rasgos que han permanecido a lo largo de la historia.
•    Comprenda que las sociedades tienen características propias y están sujetas al cambio.
•    Identifique, describa y evalúe las diversas causas económicas, sociales, políticas y culturales que provocaron un acontecimiento o proceso.
•    Identifique y comprenda de qué manera ciertos rasgos del pasado repercuten en el presente y se consideran para el futuro.
•    Comprenda el presente a partir de analizar las acciones de la gente del pasado.
Espacio histórico. Esta noción se trabaja simultáneamente con la asignatura de Geografía e impli-ca el uso de conocimientos cartográficos y el desarrollo de habilidades de localización e interre-lación de los elementos naturales y humanos. El desarrollo de esta noción durante la Educación
Básica permite comprender por qué un acontecimiento o proceso histórico se desarrolló en un lugar determinado y qué papel desempeñaron los distintos componentes geográficos.
En su desarrollo es importante considerar, de acuerdo con el grado escolar, estrategias didác-ticas donde el alumno:
•    Emplee las habilidades cartográficas para localizar, comparar y representar sucesos y procesos históricos en mapas o croquis.
•    Describa y establezca relaciones entre la naturaleza, la economía, la sociedad, la política y la cultura en un espacio y tiempo determinados.
Manejo de información histórica. El desarrollo de esta competencia permite movilizar conocimien-tos, habilidades y actitudes para seleccionar, analizar y evaluar críticamente fuentes de informa-ción, así como expresar puntos de vista fundamentados sobre el pasado.
En su desarrollo es importante considerar, de acuerdo con el grado escolar, estrategias didác-ticas donde el alumno:
•    Formule y responda interrogantes sobre la vida de los seres humanos de otros tiempos.
•    Seleccione, organice y clasifique información relevante de testimonios escritos, orales y gráficos, como li-bros, manuscritos, fotografías, vestimenta, edificios, monumentos, etcétera.
•    Analice, compare y evalúe diversas fuentes e interpretaciones sobre hechos y procesos del pasado.

•    Emplee en su contexto conceptos históricos.
•    Describa, explique, represente y exprese sus conclusiones utilizando distintas fuentes de información.

Formación de una conciencia histórica para la convivencia. Los alumnos, mediante esta compe-tencia, desarrollan conocimientos, habilidades y actitudes para comprender cómo las acciones, los valores y las decisiones del pasado impactan en el presente y futuro de las sociedades y de la naturaleza. Asimismo, fomenta el aprecio por la diversidad del legado cultural, además del reco-nocimiento de los lazos que permiten a los alumnos sentirse parte de su comunidad, de su país y del mundo.
En su desarrollo es importante considerar, de acuerdo con el grado escolar, estrategias didác-ticas donde el alumno:
•    Analice y discuta acerca de la diversidad social, cultural, étnica y religiosa de las sociedades pasadas y presentes.
•    Desarrolle empatía con seres humanos que vivieron en otros tiempos y bajo distintas condiciones sociales.
•    Identifique las acciones que en el pasado y el presente favorecen el desarrollo de la democracia, la igualdad, la justicia, el respeto y el cuidado del ambiente.
•    Identifique los intereses y valores que llevaron a los sujetos históricos a actuar de determinada manera y sus consecuencias.
•    Identifique y describa los objetos, las tradiciones y las creencias que perduran, así como reconozca el es-fuerzo de las sociedades que los crearon.
•    Valore y promueva acciones para el cuidado del patrimonio cultural y natural.
•    Reconozca en el otro los elementos que le son comunes y le dan identidad.
•    Se reconozca como sujeto histórico al valorar el conocimiento del pasado en el presente y plantear acciones con responsabilidad social para la convivencia.

Organización de los aPrendizajes

El estudio de Historia está organizado con un criterio cronológico.

Los programas de Historia I e Historia II presentan una división en periodos, lo que contribuye a explicar el pasado, esclareciendo las principales características de las sociedades analizadas. En ellos se da una visión general y sintética de las principales característi-cas de las sociedades en diferentes espacios, subrayando sus cambios. La cronología propuesta procura dar prioridad a la explicación de temas relevantes de cada periodo y responde a la necesidad de reflexionar con mayor detenimiento sobre la historia del
siglo XX, de manera que los jóvenes que viven en el siglo XXI tengan una base para comprender los problemas del mundo.
Asimismo, se debe considerar la importancia de percibir la realidad como un todo; por ello, los aspectos sociales no pueden separarse de lo político, lo económico o lo cultural. El análisis por ámbitos es convencional y permite al alumno entender la ma-nera en que diversos factores inciden en el desarrollo de las sociedades, por lo que se requiere que, después de analizarlos, los integre para construir una visión de la historia que considere la multiplicidad de factores. Para estudiar las múltiples dimensiones de la realidad se consideran cuatro ámbitos de análisis:
1.  Económico. La manera en que los seres humanos se han relacionado a lo largo de su historia para producir, intercambiar, distribuir y consumir bienes.

2.  Social. Las diversas formas en que los grupos humanos se han organizado y rela-cionado. tiene que ver con la dinámica de la población en el espacio, las funciones y la importancia de distintos grupos en las sociedades a lo largo de la historia.
3.  Político. Se relaciona con las transformaciones que han caracterizado el desarrollo de la humanidad por medio de las distintas formas de gobierno, leyes, instituciones y su ejercicio para la organización de los pueblos a lo largo del tiempo.
4.  Cultural. Contempla la manera en que los seres humanos han representado, ex-plicado, transformado e interpretado el mundo que los rodea. Se ha procurado seleccionar algunos aspectos relacionados con la vida cotidiana, creencias y mani-festaciones populares y religiosas, y la producción artística, científica y tecnológica de una época determinada.
Es importante considerar que en nuestra sociedad, como en otras, la historia del tiempo reciente despierta inquietudes y preguntas, pero los cursos tradicionales solían no responderlas. Al dedicar tres de los cinco bloques que conforman ambos progra-mas a los siglos XIX y XX, se espera despertar mayor interés por la historia, y motivar juicios y respuestas informadas acerca del acontecer reciente. Los cursos de Historia I y II no comparten la misma temporalidad. Los diferentes cortes cronológicos se funda-mentan en que toda cronología es una convención que permite organizar y comprender el pasado.
Bloques de estudio.  Los programas de Historia se organizan en cinco bloques,
cada uno para desarrollarse en un bimestre. Los bloques integran un conjunto de aprendizajes esperados y contenidos.
Aprendizajes esperados. Indican los conocimientos básicos que se espera que los alumnos construyan en términos de conceptos, habilidades y actitudes. Son un refe-rente para el diseño de estrategias didácticas, la intervención docente y la evaluación, ya que precisan lo que se espera que logren.
Contenidos. Son los temas históricos organizados en tres apartados:
•     Panorama del periodo. Es una mirada de conjunto del periodo para que el alumno trabaje principalmente con líneas del tiempo, mapas, imágenes, gráficas, esque-mas y textos breves, con el fin de identificar la duración del periodo, los procesos y hechos que lo configuraron, dónde ocurrieron y las diferencias y similitudes más destacadas respecto a los periodos anteriores y subsecuentes. Este apartado tiene un carácter introductorio que sirve al alumno para formarse una idea general, y al docente para conocer las ideas previas, inquietudes y dudas que tiene sobre el periodo.

•     Temas para comprender el periodo. Su propósito es que los alumnos analicen procesos históricos. Se inicia con una pregunta y se aborda con temas y subtemas referidos a algunos de los procesos más importantes del periodo. La pregunta, además de servir como un detonador, permite al docente y a los alumnos articular los distintos temas y subtemas, ya que su respuesta requiere de relacionarlos y sintetizarlos. Para trabajar cada uno de los temas es necesario hacerlo en forma articulada con los subtemas, ya que proporcionan los elementos para construir el contexto del periodo de estudio. Se sugiere que el docente y los alumnos busquen y analicen testimonios históricos, realicen actividades de representación, juegos de simulación o solución de problemas. Debe favorecerse el desarrollo de habili-dades relacionadas con el manejo de información y de las nociones temporales de multicausalidad, cambio, permanencia y simultaneidad, así como la recuperación del legado.
•     Temas para analizar y reflexionar. Es un apartado flexible que despierta el interés del alumno por el pasado con el tratamiento de temáticas relacionadas con la cul-tura, la vida cotidiana o los retos que las sociedades humanas han enfrentado a lo largo de la historia. De los dos temas que se sugieren se debe elegir uno, o incluso ajustar o proponer otro, atendiendo las inquietudes, intereses y necesidades del grupo. Estas temáticas deben abordarse desde una perspectiva histórica con el fin de desarrollar las nociones temporales de cambio y permanencia, y la relación pasado-presente-futuro, así como el desarrollo de habilidades para el manejo de la información y la valoración del acontecer de la humanidad en aspectos que han impactado la vida cotidiana de las sociedades.
Excepcionalmente, en Historia I, bloque I, se encuentra el apartado Antecedentes, en el que se pretende hacer una breve recapitulación de los aportes de la Antigüedad y la Edad Media, temas que fueron revisados en sexto de primaria y que permitirán que el alumno retome bases importantes para el análisis de los temas que se abordarán en este grado.

Descripción general del curso
El programa de Historia I cubre más de cuatro siglos, durante los cuales se produjo un proceso de integración mundial irreversible que comenzó con la expansión europea del siglo XVI hasta las décadas recientes.
El primer bloque toma en cuenta como antecedentes las aportaciones culturales
de la Antigüedad y la Edad Media para continuar con el siglo XVI y llegar al inicio del XVIII.
Las conquistas de la Europa mediterránea impulsaron el primer periodo de integración mundial que tuvo por consecuencias la hegemonía de monarquías europeas, el avance científico y tecnológico, y el contacto e intercambio cultural de distintos pueblos.
El segundo bloque comprende desde 1750 hasta 1850. Es un periodo de integra-ción comercial mundial que desembocó en transformaciones revolucionarias a nivel cultural, económico, político y social: el triunfo del racionalismo, la primera revolución industrial, las revoluciones políticas, la emergencia de nuevos actores sociales y la aparición de estados nacionales.
El tercer bloque parte de mediados del siglo XIX a 1920. Incluye la expansión del imperialismo europeo. Por efecto del auge imperialista, se difunde el modelo de socie-dad liberal y a la vez surgen tensiones y conflictos políticos y territoriales que dieron lugar a nuevas revoluciones sociales. El siglo XX se caracterizó por la aceleración de la historia; es decir, la rapidez creciente con que ocurren los cambios tecnológicos, me-diáticos, sociales y políticos. Su complejidad obliga a dedicarle dos bloques.
El cuarto bloque inicia con la euforia y depresión de los años veinte, la Segunda Guerra Mundial, el proceso de descolonización y la Guerra Fría hasta 1960. Es un pe-riodo de intensa urbanización y rápido desenvolvimiento científico y tecnológico, pero también de gran desigualdad en el desarrollo y la distribución de la riqueza.
El quinto bloque hace hincapié en las guerras regionales, las intervenciones milita-res y el deterioro ambiental que marcaron el fin del siglo XX. Los contenidos del bloque subrayan el valor de la paz, de los derechos humanos, el desarrollo sustentable y la conservación del patrimonio cultural para una mejor convivencia y calidad de vida. El bloque cierra con reflexiones sobre el pasado y los retos del futuro.

El programa de Historia II abarca de las culturas prehispánicas al México de nues-tros días.
El primer bloque inicia con una reflexión sobre el mundo prehispánico para com-prender que éste y la conformación de nueva España constituyen un periodo funda-cional.
En el segundo bloque se explica la consolidación de la nueva España, su proceso decisivo de integración territorial, conformación demográfica, definición cultural, cre-cimiento económico y articulación política, hasta la crisis de la monarquía española.
El tercer bloque abarca de la consumación de la Independencia al inicio de la
revolución. Este periodo se explica en función de los movimientos sociales y políticos que buscaban consolidar a la nación, su sistema político y su identidad cultural.
El cuarto bloque considera los años del siglo XX en los que se crearon las insti-tuciones del Estado contemporáneo, desde la implantación de un modelo estatal de desarrollo social, político y económico, hasta el inicio de su desgaste.

El quinto bloque agrupa las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI. Su incorporación es una novedad en los programas al abordar la transición política y social aún vigente.
Es importante señalar que los programas ofrecen flexibilidad en el tratamiento de los contenidos, de manera que no se conciben como un listado de temas en el que tendrían el mismo peso todos los elementos que lo integran. Por el contrario, se espera que los docentes hagan hincapié en los aprendizajes esperados, de modo que logren construir, junto con sus alumnos, una visión global de los procesos que se abordan en cada bloque.

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